Homeopatía

La homeopatía acorta el tiempo de la enfermedad infantil, mejora los síntomas, disminuye el riesgo de complicaciones y minimiza la convalecencia por lo que sin dudarlo, será siempre una extraordinaria opción terapéutica que podemos ofrecer a tu hijo.

Se están produciendo cambios profundos y sin precedentes en la práctica médica  contemporánea que propicia que se amplíen las opciones terapéuticas susceptibles de ser empleadas en nuestro trabajo cotidiano. Las bondades que ofrecen las terapias no convencionales sin dudas comienzan a formar parte indispensable en el tratamiento integral de los pacientes desde una visión más holística; donde no solo se tiene en cuenta la enfermedad en su aspecto  bio-fisiológico, también se incluyen factores inherentes al ser humano (emociones, sentimientos, percepciones, espiritualidad e influencia del entorno)

La Homeopatía es sin dudas uno de los mejores ejemplos. Surgió en el siglo XVIII y se ha extendido a todo el mundo, estimándose que alrededor de 300.000  médicos la prescriben actualmente, ya que permite usarla por sí sola o integrarla armónicamente a los métodos terapéuticos convencionales.

Los niños se benefician especialmente de los tratamientos homeopáticos porque resultan muy útiles en las patologías agudas frecuentes en la infancia (catarros, otitis, bronquitis, asma, diarrea, dermatitis, infecciones de orina, moluscos, alergias, pediculosis, etc). Su empleo reduce en gran medida el uso de medicamentos químicamente elaborados como antibióticos, antihistamínicos y antipiréticos a la vez que previene la enfermedad recurrente y las recidivas al estimular el sistema inmune en desarrollo.

Además, los medicamentos homeopáticos pueden prescribirse desde el primer día de vida al ser seguros y eficaces. Los gránulos, glóbulos y gotas son bien aceptados por los pequeños gracias a su agradable sabor dulce y a los niños mayores podemos pautar también jarabes y comprimidos.

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